Querido blog, no creas que me he olvidado de ti. Aquí estoy otra vez, acudiendo a tu llamada para contarte unas cositas de la literatura. Te voy a ofrecer hoy la reseña de un libro que leí hace unos años y que recomendé en su día en la revista Reflejos. No sé porqué me acordé ayer de él, ah sí, ya sé.. Bueno, el caso es que este libro me interesó mucho por la variedad de personajes para un mismo contenido. Ya me dirás qué te parece.
TÍTULO: "HIJAS DEL FRÍO"
(Relatos de escritoras nórdicas)
Antología prologada por Lourdes Ortiz
Lourdes Ortiz nos presenta, en un interesante prólogo, un libro de relatos que contiene cuatro generaciones de escritoras de cinco países fríos: Islandia, Suecia, Noruega, Finlandia y Dinamarca. En total veinte relatos cortos de asuntos variados pero que comparten una prosa lírica y una naturaleza inevitablemente fría. Los relatos tratan de mujeres de campesinos sin tierra o trabajadoras de la industria textil que viven sus vidas, a lo largo del siglo XX, en los pueblos escasamente poblados del desconocido círculo polar ártico o en las bellas ciudades del norte de Europa.
Veinte escritoras nórdicas agrupadas en esta valiosa antología que, además del prólogo de Lourdes Ortiz, contiene un breve comentario literario introductorio de cada país y una, también breve, biografía de cada escritora.
domingo, 18 de marzo de 2012
viernes, 3 de febrero de 2012
Tarde de viernes
Querido blog: aprovecho esta ociosa tarde de viernes, de frío viernes, para hacerte un poquito de caso y traerte unas palabritas de calor. A ver si me acostumbro a que estás aquí, esperando palabras, como una pizarra limpia, como un cuaderno sin rayas que pide poesía, cartas, protestas o recetas de cocina....
Hoy te traigo lo primero. Vamos a airear versos.
Versos para las niñas afganas, a las que tanto miro, especialmente en estos días tan fríos.
(Para mi "niña afgana con reloj")
Hay ciudades del mundo que sus calles
viven enfermas de melancolía,
sólo caminan hombres cabizbajos
mezquinos carceleros de sus flores.
Algunas margaritas comen piedras
a la sombra del odio y del silencio,
y leves azucenas con semilla
paren con miedo de que sea una orquídea.
Hay ciudades que no son ni ciudad,
pues les falta un despacho de correos,
una escuela con mesa de maestra
y unas niñas que salten a la comba.
Hay ciudades que tienen por debajo
más censo que a la sombra de sus nubes;
un subsuelo de calcio aglomerado
muerto de miedo a la eternidad.
******
Hay ciudades del mundo que sus calles
viven enfermas de melancolía,
los hombres que caminan cabizbajos
arrastran sus cadenas de barbarie.
(De "La mano del mortero es de madera")
domingo, 20 de noviembre de 2011
Algunos elementos desechables
llegan a conmoverme mucho más
que la máscara de oro de Ramsés.
La cáscara de un huevo, por ejemplo,
deja un hueco de vida por delante
más libre y más decente
que el trono tan brillante y sempiterno
de un faraón de oro y pacotilla.
Más me conmueve el calcio de la cáscara,
habitáculo azul de una paloma,
que un imperio glorioso de esclavitud.
(De "La mano del mortero es de madera"
Gloria Rivas)
llegan a conmoverme mucho más
que la máscara de oro de Ramsés.
La cáscara de un huevo, por ejemplo,
deja un hueco de vida por delante
más libre y más decente
que el trono tan brillante y sempiterno
de un faraón de oro y pacotilla.
Más me conmueve el calcio de la cáscara,
habitáculo azul de una paloma,
que un imperio glorioso de esclavitud.
(De "La mano del mortero es de madera"
Gloria Rivas)
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